The Last Days of Disco - Whit Stillman

“The Last Days of Disco” está protagonizada por Chloe Sevigny y Kate Beckinsale cuando aún no eran muy conocidas. También aparece Robert Sean Leonard (el Dr. Wilson de House) en un papel breve, pero el actor resulta atractivo y además baila muy bien. Hacen también pequeñas apariciones personajes de “Barcelona” y “Metropolitan”.
La historia trata de Alice y Charlotte que tras terminar la universidad se han instalado en Nueva York para comenzar sus carreras profesionales en el mundo editorial. Ellas y sus amigos se dan cita en el Club, una discoteca tipo Studio 54. Igual que en sus otros trabajos Stillman se centra en periodos de la vida donde se forma la identidad y la amistad es una de las cosas más importantes.
Alice es el personaje más profundo y sensible de la película, pero también es algo inepta socialmente (critica a los estudiantes de su universidad porque piensan que los dibujantes de comics son genios delante de Robert Sean Leonard para enterarse más adelante de que él colecciona comics de tío Gilito de cuyo autor dice “se le considera una especie de genio”). Esta limitación la pone en manos de la malévola Charlotte (Kate Beckinsale). Sin embargo, a lo largo de la película Alice va creciendo y gana independencia respecto a Charlotte. Toma las riendas de su vida, apoya la publicación de un libro que Charlotte rechazo y hace elecciones sentimentales más acertadas.
En la película se discute la posibilidad de que los personajes puedan ser considerados yuppies. Des dice que ser yuppie no es algo malo porque las siglas se corresponden con jóvenes profesionales en ascenso. Estos personajes no son lo que yo imagino cuando pienso en un yuppie. Para mí más bien sería alguien como Patrick Bateman de “American Psycho”, alguien obsesionado con el ascenso social y dominado por el materialismo y el consumismo. Esta película ha sido criticada porque los personajes tienen preocupaciones superficiales. Yo no creo que sean superficiales, tienen las preocupaciones que la mayor parte de la gente de su edad como por ej., su situación laboral. El final de la película refleja un momento de crisis económica muy semejante al que se vive ahora mismo. Casi todos los personajes salen con sus papeles después de gestionar una prestación de desempleo. En otro momento de la película Jimmy se define a sí mismo como “persona empleada que casualmente está sin trabajo ahora mismo, en gran medida por ciertos problemas estructurales en el sector de la publicidad”.
El tratamiento visual es interesante, en ocasiones Whit Stillman acerca la cámara a elementos de la vida cotidiana de los personajes como la comida que prepara Charlotte o cuando Alice se enjuaga después de lavarse los dientes. Estos detalles me recuerdan a Salinger (al que también se menciona en la película), porque Salinger a través de sus palabras también hace conjurar imágenes a veces banales de la vida de los personajes como el contenido de un cajón en un cuarto de baño en “Franny y Zooey”. Pero como en el resto de las películas de Stillman el interés reside principalmente en el diálogo. Este es su punto más fuerte para los aficionados a este tipo de películas, pero lo peor para los que no gustan de ellas.

Introducing Sociology


Ravelstein había acabado por admitir que era importante observar el aspecto de las personas. No basta con conocer sus ideas, sus convicciones teóricas y sus opiniones políticas. Si uno no tiene en cuenta el corte de pelo, la caída de sus pantalones, sus gustos en materia de camisas y blusas, su manera de conducir o de comer, el conocimiento que se tiene de esa persona es incompleto.
Ravelstein, Saul Bellow
Para saber como es una persona lo mejor para mí es ver su casa, abrir sus armarios y leer los títulos de sus libros. Los reportajes de las revistas en los que la gente enseña sus casas y posa delante de sus armarios y especialmente de sus estanterias de libros me interesan bastante. Esfuerzo la vista, intento leer los títulos y cuando lo consigo la información es reveladora. Mi interés alcanza las novelas y las películas. Me gusta saber que comen, como visten y decoran sus casas y que es lo que leen los personajes de ficción. Cuando veo un dvd a veces apriete el pause para observar los detalles. En “The Squid and the Whale” (Una historia de Brooklyn), Bernard aparece leyendo “The Victim” de Saul Bellow y eso da bastantes pistas sobre como se ve a sí mismo. En “Metropolitan” de Whit Stillman, Tom tiene en su mesilla de noche “La decadencia de Occidente” de Oswald Splenger en probable alusión al futuro incierto de una clase social y puede que de una civilización entera.
En la habitación de Domino, la prostituta de “Eyes Wide Shut” de Stanley Kubrick aparece un libro titulado “Introducing Sociology” parece ser que en el primer guión ella comentaba al Dr. Bill Hartford (Tom Cruise) que era estudiante, pero que trabajaba de prostituta cuando estaba corta de dinero para pagar la matricula de la universidad. Un artículo sobre las posibles implicaciones sociológicas de la película en este link:

http://www.visual-memory.co.uk/amk/doc/0096.html



Me llaman la atención los cuadros que aparecen en la película y que están pintados por Christiane Kubrick, la mujer del director. Alice Hartford (Nicole Kidman) trabajaba en una galeria de arte. Me gustan los cuadros de la señora Kubrick.










El armario de las medicinas y de las drogas.




Jeeves y Wooster



Jeeves y Wooster es una serie de televisión ambientada en los años 20 y basada en los libros de P. G. Wodehouse que tienen como protagonista a Bertie Wooster y a su criado Reginald Jeeves. Bertie es un joven algo simple de clase acomodada que lleva una tranquila y ociosa existencia en su apartamento londinense con habituales excursiones al Club de los Zánganos donde se reúne con sus amigos. Muy a menudo visita las mansiones que tienen en el campo sus familiares y conocidos. Jeeves es su ayuda de cámara (no confundir con mayordomo), un hombre de gran inteligencia que saca a Bertie de todos los apuros en los que se mete. Jeeves es bastante más culto que Bertie y posee conocimientos sobre las más insospechadas materias. Los únicos desacuerdos entre los dos vienen dados por sus distintas opiniones en cuanto a la elegancia de ciertas prendas de vestir.
Otros personajes que pueblan el mundo de Wodehouse son las tías de Bertie; tía Dahlia y tía Agatha que tienen mucho carácter e intentan manipularle para conseguir sus propios fines. Entre los amigos de Bertie está Richard “Bingo” Little que destaca por su enorme facilidad para enamorarse o Augustus “Gussie” Fink Nottle el apasionado del estudio de las salamandras. En estas novelas también se hace mofa del movimiento fascista inglés liderado por Sir Oswald Mosley que es retratado en las novelas como Roderick Spode. Dicen que si el movimiento fascista no prendió en Gran Bretaña como en Italia o Alemania fue debido a la capacidad de auto ironía inherente al sentido del humor inglés y no me parece una idea muy descabellada.

Agatha Christie era admiradora de Wodehouse y le dedicó una de sus novelas “Las manzanas”. En “El misterio de las siete esferas” se puede rastrear claramente la influencia de Bertie Wooster y el resto de los asiduos al Club de los Zánganos en los jóvenes aficionados a las bromas y a las apuestas que si trabajan lo hacen a título de elementos ornamentales en el Foreign Office y que usan diminutivos como Socks, Pongo o Bundle.
Cuando comencé a leer mi primera historia de Wodehouse “El inimitable Jeeves” me gusto enseguida y me hizo sonreírme a menudo. Leí ávidamente otros libros de Jeeves, pero me terminaron por cansar un poco. No obstante, recomendaría leer al menos uno de ellos para animar un día. La serie tiene el enorme aliciente de las localizaciones en aristocráticas casas de campo. El actor que interpretó a Bertie fue Hugh Laurie (House), mientras que Stephen Fry (Los amigos de Peter, Wilde) se encargo de dar vida a Jeeves.
En la foto se puede ver la biblioteca de una de estas casas con interesantes elementos arquitectónicos.