Dicen

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...

Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejareis de intentarlo…Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.
Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más... 

Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.
Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir,conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias... 

PAULO COELHO

"La única forma de sanar es confiando. Un corazón roto significa que has intentado algo" Elizabeth Gilbert


Martes 16 de junio de 2009

“No puedo dejar de darme cuenta que todavía te sigo amando. Sí, a pesar de todo te amo… y no lo entiendo. ¡No me entiendo a mi misma! Es que… ¡desde hace tanto que te amo! Que no imagino mi vida no amándote. Ya no sé que hacer…creo que no me queda más remedio que dejarte ir, por mucho que me duela, por mucho que me cueste, por más que no quiera, por más que me destroce el verte partir…es que ya estoy cansada de soñar sin vos… y ya cuando parece que todo está por terminar, una luz aparece…algo que me hace retroceder en mi decisión, algo que me hace volver a amarte como antes, algo que hace que quiera buscarte, abrazarte y no dejarte ir, algo que hace que quiera seguir peleando por tu amor, por tu cariño, por tus besos y tus abrazos… no sé bien qué es, pero ese algo me mantiene con fuerzas. Con fuerzas para seguir adelante y no caer, con fuerzas para seguir mirándote a la cara y contenerme en decirte todo lo que siento: todo lo que te amo. Son esas fuerzas las que me dicen que no todo está perdido…que algo de esperanza queda pero que tengo que confiar en mí, en vos…
Me acuerdo el día en que nos conocimos. Desde ese día, sin siquiera conocerte, me embrujaste de repente, me condenaste eternamente a sentir que te he amado desde siempre. Y tal vez por eso sea que todavía no puedo sacarte de mi mente. Estoy bajo un hechizo… ¿hasta cuando?”.