Woody Allen


Este artículo de Wojciech Lorenc sobre la educación y su rol en la vida de la gente en las películas de Woody Allen me ha parecido interesante.
http://www.woodyallen.art.pl/eng/artykul_eng_01.php
Como esta escrito en inglés paso a resumirlo, las películas de Woody Allen son a menudo protagonizadas por escritores, editores, artistas, profesores de Universidad, etc. gente que valora altamente la educación. Pese a todo, Woody Allen cuestiona durante toda su filmografía el valor del conocimiento. Después de ver sus películas uno se cuestiona si cuanto más saben los seres humanos sobre el mundo, tanto más infelices son.
Esta relación de amor-odio con la educación ha evolucionado a lo largo de su carrera.
En “Annie Hall” (1977) cuando Alvy consigue educar a Annie, el éxito no es completo. Annie se hace más compleja y consciente de los problemas de ambos. Empieza a analizar su comportamiento y sus inseguridades. La relación se vuelve más complicada hasta el punto de que termina en ruptura. Cuando Alvy pregunta a una pareja en la calle sobre su relación, ambos están de acuerdo en que son felices porque los dos son tontos e ignorantes.
El autor sigue analizando el rol de la educación en otras películas hasta llegar a “Maridos y mujeres” (1992). Jack se separa de su mujer por una profesora de aerobic, Sam. Sam no tiene mucha educación, pero él disfruta de su simplicidad. No tiene que esforzarse por ponerse a su nivel intelectual como tenía que hacer con su ex mujer Sally. Jack disfruta haciendo ejercicio, viendo películas tontas y relajandose.
Pero después de la fascinación inicial, viene el despertar. Sam avergüenza a Jack frente a sus amigos en una fiesta. Se da cuenta de que aunque se divierten juntos, no tienen nada en común. Jack echa de menos a su ex mujer. Se da cuenta de que mantener una conversación inteligente, apreciar el arte y otros entretenimientos intelectuales le proporciona satisfacción y le hace más feliz. Su relación con Sam le ha ayudado a tomar conciencia de lo bien que se siente entre amigos bien educados y una esposa inteligente.
Según Lorenc Woody Allen ha tenido bastante de simplicidad e ignorancia. Reconoce que no podría vivir sin conversaciones inteligentes y entretenimientos intelectualmente estimulantes. El conocimiento puede ser una fuente de infelicidad, pero una vez que te acomodas en un ambiente de gente culta, no hay vuelta atrás.
En trece años su visión ha cambiado bastante, pasa de celebrar la simplicidad a aceptar el conocimiento con todos sus malos efectos colaterales. El artículo concluye que todas las películas de Woody Allen apoyan la idea de que el conocimiento significa mayor sufrimiento.

Melinda y Melinda
Yo no comparto la idea de que la felicidad depende del conocimiento o no conocimiento. Yo creo que ignorantes y cultos pueden ser felices o infelices dependiendo principalmente de su personalidad y de sus circunstancias. Creo que esto se muestra bien en una película fallida, pero interesante también de Allen “Melinda y Melinda”. La película comienza con una discusión entre amigos en un café sobre si la esencia de la vida es un dramática o cómica. A partir de la misma anécdota comienzan a describir dos versiones completamente diferentes de la misma historia.
Las dos historias empiezan cuando Melinda irrumpe en una cena entre amigos. Ha sufrido tanto en los últimos tiempos que contempla la idea de suicidio.
Bueno lo que yo veo perfectamente claro es que las dos Melindas son completamente diferentes y sus experiencias vitales han sido también diferentes. Esto es lo que hace que una historia sea un drama y la otra sea una tragedia.
Melinda trágica.Factor 1 Personalidad. Es descrita por una amiga como autodestructiva. Ella misma reconoce que la mayor parte de sus problemas se los ha creado ella misma. Llevaba una vida acomodada como mujer de un médico, pero aburrida como Madame Bovary se hizo amante de otro hombre que la abandono después de provocar su divorcio.
Factor 2 Circunstancias. Después de asesinar a su amante sale bien librada del juicio, pero pierde la custodia de sus hijos lo que la ocasiona un gran sufrimiento. Recupera la ilusión con un nuevo amor, pero él se enamora de la mejor amiga de Melinda. Su historia termina con un intento de suicidio, su amiga dice que Melinda siempre va a necesitar ayuda.

Melinda cómicaFactor 1 Personalidad. Es optimisma y sabe relativizar sus problemas con sentido del humor. Por lo demás su historia es parecida a la de la Melinda trágica. Se enamora de un hombre y su marido la abandona al descubrirlo, más tarde descubrirá que para su amante es sólo una más.
Factor 2 Circunstancias. No tenía ningún hijo por lo que es más libre para empezar una nueva vida. Termina encontrando el amor en Hobie, un buen hombre que esta enamorado de ella desde el principio.
Quizás como decía Jean de la Bruyere “La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan”.

Doctor en Alaska


“Doctor en Alaska” hace desear vivir en una comunidad útopica como Cicely, por más que yo sea una irredenta urbanita como Joel Fleishman. Combina paisajes impresionantes con personajes llenos de calidad humana que filosofan sin complejos sobre todo lo humano y lo divino.
He estado viendo las tres primeras temporadas de esta serie que tiene sus baches y altibajos, pero que pese a todo es una de las mejores de los años 90. Unos pocos capítulos son simplemente mágicos y la mayoría de ellos hacen pensar que no es poco.

En “Sexo, mentiras y cintas de Ed” aparece Wayne, jugador de hockey de 20 años. Para enorme sorpresa de Holling se descubre que Shelly y Wayne están casados. Según Shelly ella creía estar embarazada y Wayne insistió tanto que ella accedió para que la dejará en paz. Holling es incapaz de encajarlo cree que Shelly y él deben dejar de vivir juntos mientras ella este casada. Shelly se siente muy ofendida. Al final, como es predecible se reconcilian y vuelven al status quo previo.

Ni Holling, ni Shelly dan argumentos para explicar sus posiciones. En el caso de Holling probablemente en su mentalidad tradicional pervive la idea de que el matrimonio es algo que ser respetado. Shelly en contraste le dice en algún momento: “Si no puedo contar contigo cuando algo tan trivial como un marido aparece, ¿que pasará cuando ocurra algo realmente importante?”.

Creo que Shelly tiene razón en diferenciar lo que esta escrito en un papel con los sentimientos. Me recordo una frase de “Regreso a Howard´s End” de E. M. Forster: “El funeral no equivale a la muerte, del mismo modo que el bautismo no equivale al nacimiento, ni el matrimonio a la unión. Las tres ceremonias son los torpes instrumentos por medio de los cuales la sociedad registra, demasiado tarde o demasiado pronto, el tránsito del hombre por la vida.”

Capítulos más tarde en “Oh, naturaleza” Shelly pide a Chris que oficie una celebración de divorcio en la radio. Chris accede, puesto que puede celebrar matrimonios, ¿por qué no puede disolverlos también?. Esto cuadra perfectamente con el pensamiento abierto e irreverente de Chris, un personaje clave de esta serie.

Chacal (1997)


Tengo debilidad por las series y películas en las que los personajes se disfrazan y adoptan distintas personalidades. Esa es una de las razones por las que dos de mis series favoritas de todos los tiempos son “Los ángeles de Charlie” y “Alias”. En “Los ángeles de Charlie” no cambiaban de personalidad, pero si de profesión y tenían que practicar los más diversos deportes y demostrar habilidad profesional como patinadoras, misses, azafatas, profesoras y un largo etc. En “Alias” como agentes de la CIA tenían que hablar en distintos idiomas y además disfrazarse.

Chacal tiene un poco de todo esto. Es un malvado inteligente y frío que controla perfectamente sus emociones y reacciona con celeridad ante el peligro. Se caracteriza para pasar por un atildado yuppie o un sudoroso y gordinflón recadero. Sabe pintar un coche, pilotar un barco etc. y todo lo hace eficientemente.

De las películas que tienen como personaje principal el Chacal las mejores son “El día del Chacal” (1973) protagonizada por Edward Fox y “Caza al terrorista” con Donald Sutherland entre otros. Esta versión de 1997 que cuenta con estrellas con Bruce Willis y Richard Gere en los papeles principales sufre de la comparación, pero con todo y con eso esta película es entretenida


Swimming Pool - François Ozon


“Sarah Morton (Charlotte Rampling), es una escritora inglesa de novelas policíacas de gran éxito, que viaja a Francia a la casa de su editor para descansar y poder escribir con tranquilidad. Pero una noche Julie (Ludivine Sagnier), la hija de su editor, se presenta en casa y convertirá el tranquilo hogar en un auténtico infierno.”
Este es el tipo de argumento de película que me provoca desconfianza y casi me disuade de verla. La parte que me inquietaba era la del auténtico infierno. Me imaginaba sufriendo toda la película por la pobre escritora en una suerte de versión gore de “El diablo sobre ruedas”. Finalmente vencí mi prevención y la ví. Empezó bien, la escritora no era dulce e indefensa, era seca y algo brujilla. François Ozon muestra su psicología a través de lo que los enemigos del cine francés llamarían “escenas innecesarias” de la vida cotidiana. También por sus elecciones de vestuario, comida etc. La llegada de Julie, la hija de su editor no hace su vida un infierno. Aunque molesta al principio, Julie resulta ser un revulsivo y una inspiración para la escritora. Ni siquiera un suceso trágico e inesperado digno de una de sus novelas policiacas turba mucho a Sarah. La amoralidad con que utiliza todo aquello que puede servir en su proceso creativo es fascinante. La experiencia en Francia la revitaliza, pero nunca deja de ser ella misma. No sólo ha escrito su novela, también se ha liberado mentalmente de su editor.
Como todo buen cine se puede ver desde muy distintos ángulos. Por ejemplo, siempre me ha interesado el contraste entre el estilo de vida inglés y francés (o anglosajón y latino). Es un tema muy explotado en literatura y cine; Sarah no se viste, se cubre; no come, se alimenta de una especie de yogur. Julie tiene una actitud epicúrea hacia la vida, es abiertamente sensual y disfruta del paté y el vino blanco. Me gustaría tener una casa de verano en la Provenza parecida a esta, la piscina perfecta y el sol cegador...



Cine de verano


En “La noche se mueve” un personaje dice que ver una película de Rohmer es como ver crecer la hierba. Y es que Rohmer es un gusto adquirido, su ritmo lento puede aburrir a muchos, puede chocar la ausencia de música y la deliberada carencia de artificio. Que guste o no guste Rohmer depende en gran medida de la capacidad de los espectadores para empatizar con los personajes, identificarse con ellos y reconocer en ellos a los que les rodean. El diálogo es la herramienta clave para revelar el interior, igual que los gestos cotidianos. Los personajes explican sus teorias sobre el amor, la filosofía, la belleza, la oposición campo-ciudad etc. El resultado es tan natural que la experiencia resulta casi voyeurística. Si algo se le puede reprochar son algunos de sus finales demasiado optimistas para ser realistas, pero eso también forma parte del encanto de Rohmer.

No podría decir si son obras maestras porque nunca intento juzgar objetivamente novelas o películas. Sé que me gustan porque algunos de sus elementos reflejan mis propios pensamientos y gustos. La estética de Rohmer contribuye a el gran placer que me proporcionan sus películas. Los entornos arquitectónicos y naturales estan cuidadosamente elegidos y se corresponden con los sentimientos de los personajes. Algunas de sus películas me parecen perfectas para ver en verano, sus paisajes ideales para pasar unas vacaciones provocan envidia. Lagos de aguas azules y cristalinas en “La rodilla de Clara” y “El amigo de mi amiga”; las playas de “Pauline en la playa”, “Cuento de verano” y “El rayo verde”; el campo en “Cuento de otoño”, “La coleccionista”, “Cuatro aventuras de Reinette y Mirabelle” y “El árbol, el alcalde y la mediateca”... Las calles de Clermont-Ferrand podrían ser de un pueblo español. La ropa que aparece en sus películas de los 80 y los 90 es muy similar a la que se llevaba en España en la misma época. En conjunto todo resulta muy cercano y familiar. Apenás pasa nada, no trata de grandes dramas, sino de experiencias y luchas internas semejantes a las que puede tener cualquiera.

Et in Arcadia ego


He vuelto a ver recientemente la serie de 1981, “Retorno a Brideshead” basada en la novela de Evelyn Waugh. También ha sido adaptada al cine hace poco. No he visto la película, pero creo que la miniserie es difícilmente superable por su fidelidad a la novela, su banda sonora y su cuidada ambientación. Es una de esas raras ocasiones en las que se puede decir que la adaptación refleja perfectamente la novela.
De algunos actores como poco se puede decir que estan correctos en su papel y de otros que sus interpretaciones son absolutamente impagables. John Gielgud como Edward Ryder el padre del protagonista, hace plena justicia al preciso e irónico manejo del lenguaje de su personaje. La serie le debe también algunas de sus escenas más cómicas a Nickolas Grace como el audaz esteta Anthony Blanche. Se pierde mucho si se ve doblada, es mucho mejor en mi opinión ver la versión original subtitulada en inglés o en español.
Visualmente es todo un espectáculo de suntuosos escenarios que traslada a un estilo de vida extinto. La costumbre de vestirse para cenar, esmoquin los hombres y traje largo las mujeres. La hora de los cócteles, oporto en la cena y vuelta a echar un traguito después, toda una prueba para el pobre Sebastian. Y como no, la caza del zorro, lo siento claro esta por el pobre animal, pero al ver la serie parece casi estar viviendo el vertigo de la velocidad cabalgando y saltando los muros de la campiña inglesa.
La serie se va ensombreciendo según avanza hacia el final que captura perfectamente la nostalgia por la juventud perdida y la decadencia de la aristocracia tras la guerra. La primera parte es mi favorita es el retrato de la idílica vida estudiantil en Oxford. Lo más proximo a Oxbridge que hemos tenido en España ha sido la Residencia de Estudiantes. He incluido la fotografia de Salvador y Ana María Dalí junto a la de la serie porque la relación Lorca-Dalí tiene también algo lejanamente reminiscente de Brideshead, aunque sólo sea por el osito, el juguete favorito de la infancia de Dalí y de Lord Sebastian Flyte.